NOTA DE TAPA:

ELEMENTOS PARA UNA TEORÍA DE LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN- FRAGMENTOS

Hans Magnus Enzensberger, 1971.

12 de febrero de 2007

Periodista, poeta y escritor, H. M. Enzensberger retoma en este libro las ideas de Brecht en “Teoría sobre la radio”, escrito en 1932, para analizar el potencial transformador de los medios electrónicos. Publicado a principios de la década de 1970, este texto es un clásico a la hora de pensar estrategias para el desarrollo de la comunicación alternativa.

Reproducimos aquí algunos fragmentos

EL PODER MOVILIZADOR DE LOS MEDIOS

2.

El poder movilizador de los medios electrónicos es, precisamente, su secreto evidente, el factor

político decisivo que, suprimido unas veces o fragmentado en otras, está esperando todavía que suene su hora.

Donde digo “movilizar”, quiero decir “movilizar”. En un país que ha sufrido en su propio cuerpo el fascismo (y el stalinismo), quizá sea necesario explicar todavía (o de nuevo) lo que esto significa: hacer que la gente sea más móvil de lo que es. Que posea la libertad de un bailarín, la presencia de ánimo de un futbolista, el factor sorpresa de un guerrillero. Quien considera a las masas como objeto de la política, no logrará movilizarlas, sino que sólo quiere darle órdenes. Un paquete, por ejemplo, no posee movilidad, tan sólo se le envía de un lugar a otro. Las concentraciones multitudinarias, las columna y los desfiles inmovilizan a la gente. La propaganda que no da rienda suelta a la autonomía, sino que la paraliza, sigue el mismo esquema. Conduce hacia una despolitización.

Por vez primera en la historia, los medios posibilitan la participación masiva en un proceso productivo social y socializado, cuyos medios prácticos se encuentran en manos de las propias masas. Porque una utilización de este tipo conduciría a los medios de comunicación (que

hasta ahora llevan injustamente ese nombre) hacia sí mismos. Como se sabe, unos medios como la televisión y el cine en su aspecto actual, no están al servicio de la comunicación, sino que más bien la obstaculizan. No permiten ninguna influencia recíproca entre el transmisor y el receptor; desde el punto de vista técnico, reducen el feedback al nivel mínimo que permite el sistema.

Sin embargo, este estado de cosas no puede ser justificado desde el punto de vista técnico. Muy al contrario, pues la técnica electrónica no conoce ninguna distinción de principio entre el transmisor y el receptor. Cualquier radiorreceptor a transistores también es, por la naturaleza de su construcción, una emisora en potencia, pues por acoplamiento o reacción puede actuar sobre otros receptores. Por lo tanto, la transformación de un mero medio de distribución en un medio de comunicación no ofrece ningún problema de índole técnica. Esta transformación se evita conscientemente por unas pésimas razones políticas. Así, la diferenciación técnica entre

transmisor y receptor refleja la división social del trabajo entre productores y consumidores, que ha adquirido una agudización política especial en el campo de la industria de la conciencia. Porque, en último término, está basada en la contradicción básica entre las clases dominadoras y las dominadas (esto es, entre el capital o la burocracia y las masas dependientes por otro).

 

8.

Es falso considerar el equipo de medio como un simple medio de consumo. En principio, siempre son simultáneamente medios de producción. Y, puesto que se encuentran en manos de las masas, son medios de producción socializados. La oposición entre productores y consumidores, no es inherente a los medios electrónicos; más bien ha de ser afirmada artificialmente mediante unas medidas económicas y administrativas.

 

9.

De las ya indicadas propiedades estructurales de los nuevos medios se desprende que ninguno de

los regímenes hoy en día en el poder es capaz de llevar a la práctica la promesa de aquéllos. Tan sólo una sociedad socialista libre podrá hacerlos productivos. Otra característica de los medios más avanzados, y quizás la decisiva, confirma dicha hipótesis: se trata de su estructura colectiva.

En efecto, la posibilidad de que con ayuda de los medios cualquier individuo se podrá convertir en el futuro en productor, sería apolítica y estúpida, siempre que dicha producción quedara limitada a un manejo individual. El trabajo con los medios por parte de un individuo sólo es posible mientras se mantenga a un nivel secundario en el aspecto social y, consecuentemente estético. Una prueba de ello lo podría constituir la colección de diapositivas del último viaje de vacaciones.

Esto es precisamente lo que buscan los mecanismos que dominan el mercado. Unos aparatos como la cámara de fotografiar, la cámara de cine de 8 mm y el magnetófono, que prácticamente ya se encuentran en manos de las masas, han demostrado hace tiempo que el

individuo, mientras permanezca aislado, sólo puede hacer uso de tales aparatos como aficionado, pero nunca le servirán para convertirse en productor. •

 

Fragmentos tomados de Enzensberger, Hans Magnus. Elementos para una teoría de los medios de comunicación. Barcelona, Cuadernos Anagrama, 1984. (páginas 10, 30, 31 y 32)