NOTA DE TAPA:

ROLAND BARTHES

Mariana Mársico- Colectivo La Tribu

12 de febrero de 2007

Roland Barthes nació en Cherburgo, Francia, en 1915 y vivió en Bayona hasta 1924, cuando se trasladó a París. Se licenció en La Sorbona en lenguas clásicas en el año 1939 y ese mismo año fundó el Groupe de Théâtre Antique de París. Entre 1934 y 1947 se vio afectado por una tuberculosis que lo obligó a pasar mucho tiempo en cama, en diversos hospitales, lo que permitió que completase sus estudios leyendo a Marx y a Michelet.

Barthes fue profesor en la capital francesa, en Biarritz, y luego en Rumania, Egipto y Alejandría. A partir de 1948, y hasta 1959, trabajó como investigador en lexicología y sociología en el Centro Nacional de Investigación Científica de París. En 1953 apareció su primer libro, El grado cero de la escritura, que recopila los artículos escritos por el autor en el periódico de izquierda Combat, en el que colaboró desde el año 1946.

Roland Barthes

En estos primeros artículos y publicaciones se registra un Barthes muy próximo a corrientes neo marxistas, si bien años más tarde se desplazará hacia el existencialismo y luego hacia el estructuralismo.

En el año 1962 fue nombrado director de estudios de la Escuela Práctica de Estudios Superiores, allí se dedicó a dar clases de semiótica (sociología de los signos, de los símbolos y de su representación), y en el año 1976 fue nombrado titular de la cátedra de Semiología Literaria, en el Collège de France, que fue creada especialmente para él por recomendación de Michel Foucault.

Roland Barthes murió de un modo absurdo en 1980, tras ser atropellado por una camioneta de lavandería en la calle de las Écoles, justo frente a La Sorbona.

LAS IDEAS

Barthes escribió sobre música, arte, cine, fotografía y crítica literaria en una ambigua zona que se ubica entre la lingüística y la poesía. Abordó cada uno de estos campos con nuevas

herramientas críticas que respondían a su trayectoria intelectual: en un principio neomarxista, en la década de 1960 se acercó a la crítica existencialista y posteriormente se convirtió en uno de los primeros teóricos que estudió los límites del estructuralismo.

Se dedicó al estudio de la semiología, de "la vida de los signos en el seno de la vida social", desde lo pequeño, no desde las grandes cuestiones. En esta línea, Barthes afirma desde sus textos que los seres humanos se comunican no solamente a través de los signos lingüísticos (el lenguaje) sino también de otros elementos culturales tales como la ropa, el peinado, los gestos, las imágenes, las formas y los colores.

En Mitologías (1962), el autor aborda los mitos de los que se nutre nuestra vida cotidiana, tales como la lucha libre, el strip-tease, el automóvil, la publicidad o el turismo. En estas crónicas, Roland Barthes realiza un análisis sobre los mitos modernos, con la intención de descubrir la sólida capa de significaciones que envuelve todos los fenómenos y objetos de nuestra cotidianidad y de

este modo muestra cómo la idea de realidad es decididamente histórica. El discurso escrito, la fotografía, el cine, el reportaje, el deporte, los espectáculos, la publicidad; son soportes que sirven para dar cuenta del habla mítica. Barthes plantea que todo discurso, su contenido y su referencia a lo real tienen connotaciones que le dan significación, le atribuyen valores. Todo discurso puede convertirse en signo, mito. Los mitos no crean lenguajes, pero los ponen al servicio de una ideología, haciendo hablar a las cosas por ella.

Las teorías de Barthes sirven de puente entre el estructuralismo y el postestructuralismo, debido a la noción de la muerte del autor (debido a la condición de texto abierto y lecturas múltiples posibles) y a que muchos de sus trabajos intentan mostrar como la ilusión de “lo natural” viene impuesta por el contexto cultural y los medios de comunicación.

En 1963 provocó cierta polémica en el mundo académico con su lectura no tradicional en la obra Sobre Racine. En este texto Barthes explica,

siguiendo los métodos estructuralistas, que los elementos de la obra literaria debían entenderse en relación con otros elementos de la misma obra y no en un contexto ajeno a la literatura, haciendo una valoración del texto por sí misma.

En 1977 publicó en Francia Fragmentos de un discurso amoroso y se convirtió rápidamente en un éxito, incluso fue adaptado para teatro en distintas ciudades de occidente. Acostumbrado a escribir textos para un circulo más reducido de pares, Barthes se encontró luego de la publicación de Fragmentos... dando una larga entrevista a la revista Playboy que lo había consagrado el "hombre del mes". En 1980 el autor declaró: "Alguna vez dije que Fragmentos... sería mi libro más leído y más rápidamente olvidado, porque es un libro que llegó a un público que no era el mío (...) No era un libro muy intelectual sino más bien bastante proyectivo, en el que uno puede proyectarse no a partir de una situación cultural sino a partir de una situación que es la situación amorosa."

LOS LIBROS

En 1954 se publica su primer libro, El grado cero de la escritura, allí encara los problemas de la escritura política y la escritura poética; en 1962 edita Mitologías, en el cual realiza una crítica de la cultura pequeño burguesa. En Sobre Racine (1963) efectúa un análisis psicoanalítico del sistema dramatúrgico de Racine, texto que lo lleva a confrontar con Raymond Picard.

En 1965 da a conocer Elementos de semiología y en 1966 Crítica y verdad, donde busca combatir el mito de “lo natural”. Ese mismo año se divulga el texto más estructuralista de Barthes, Introducción al análisis estructural del relato, donde afirma que los relatos son una realidad antropológica, presentes en todos los tiempos y en todas las sociedades, y tienen una estructura que puede analizarse siguiendo el modelo de análisis lingüístico.

Luego vendrán El sistema de la moda (1967), S/Z (1970), El imperio de los signos (1970), Sade, Fourier, Loyola (1971), Escritores, intelectuales, profesores (1971), El placer del texto (1973),

Fragmentos de un discurso amoroso (1977) y el último libro que publica en vida: La cámara lúcida (1980) donde realiza una interpretación afectiva de la fotografía.

El escritor argentino Alan Pauls escribe en el prólogo de Cómo vivir juntos. Simulaciones novelescas de algunos espacios cotidianos: “Toda una vida monitoreando los signos del mundo, clasificándolos, desmontándolos, devolviéndoles el espesor, la artificiosidad, incluso el arte que se empeñan en hacer pasar por naturales, Barthes, que ya tiene 62 años, estrena su cátedra en el Collège de France comprometiéndose con una sola misión: imaginar. Soñar en voz alta una investigación". •