NOTA DE TAPA:

El sonido. Definición y propiedades

Esteban Lanutti - Colectivo La Tribu

3 de enero de 2007

Los sonidos son el elemento principal de la vida de la radio por eso es importante comenzar por comprender sus características y comportamiento para poder manipularlos adecuadamente.

El sonido se manifiesta al oído como una variación cíclica de compresiones y depresiones en relación a un valor de referencia conocido que es la presión atmosférica. Es decir, un sonido es aire que se mueve. Este movimiento del aire puede producirse por múltiples causas: la acción de nuestro aparato fonador (laringe, cuerdas vocales y resonadores -nasal, bucal y faríngeo-), un instrumento musical o el efecto de un objeto técnico como un parlante, entre muchas otras.

Una vez producidos, los sonidos pueden ser conducidos, reflejados o reproducidos a través del aire, de los materiales sólidos o de las sustancias líquidas, junto con otras vibraciones de características similares como la luz.

Por ejemplo, al rasgar la cuerda de una guitarra se produce un desplazamiento de partículas que se transmite a las partículas vecinas. De esta manera, producto de una presión inicial, se forma una onda sonora que se propaga en todas las direcciones a determinada velocidad (en el aire, con una temperatura de 22 grados centígrados, la velocidad de propagación de las ondas sonoras es de 330 metros por segundo).

Las propiedades del sonido

La variación de la presión sonora genera una oscilación o vibración: el movimiento del aire que llamamos sonido. Ahora bien, estas variaciones no son todas iguales. Difieren en su intensidad y en su tonalidad. Un trueno y una guitarra “suenan” de manera diferente y esto se debe a que toda vibración o “fuerza de presión sonora” tiene una composición particular de frecuencias.

Imaginemos un lago que está quieto, este estado es similar al silencio. Si tirásemos una piedra al agua, se producirán ondas que se irán expandiendo desde el lugar en el que cayó la piedra hacia toda la superficie del lago. Además, el peso de la piedra que arrojemos determinará la altura de las olas que se produzcan. Si la piedra es muy pesada las olas serán altas. Podemos decir entonces que el sonido se traslada de una manera análoga a las ondas producidas por la piedra en el agua.

Amplitud de la señal

Si continuamos con el ejemplo de la piedra en el lago, la “altura de las olas” sería el “nivel” o amplitud de señal. Cada una de las señales con las que trabajamos en radio tendrá un nivel determinado y es fundamental conocerlo para poder combinarlo correctamente con otras señales.

El concepto de amplitud, que graficamos como la altura de nuestras olas, está ligado con la intensidad, la potencia acústica y la presión sonora, características relacionadas con la “fuerza” de un sonido.

Presión sonora

La presión sonora puede definirse como una fuerza capaz de poner en movimiento una masa de aire generando las perturbaciones en el medio ambiente que se perciben como sonido. Este valor se mide en Pascales (PA).

Como el oído percibe presión sonora, el nivel de la misma, llamado Sound Pressure Level (SPL), es el parámetro más utilizado para describir la amplitud de una onda acústica.

Potencia acústica

La potencia acústica por su parte, se define como la capacidad de una fuente de generar energía acústica por unidad de tiempo (segundos). Dicha capacidad se mide en Watts.

Intensidad

La intensidad relaciona la potencia acústica con la superficie en que ésta se dispersa. A mayor distancia, la superficie en la que la energía acústica se distribuye es mayor, por lo que la intensidad del sonido disminuye. La intensidad del sonido se mide en Watts/m².

Frecuencia

La frecuencia está determinada por la cantidad de ciclos que completa una señal en una unidad de tiempo igual a un segundo y tiene incidencia directa sobre la tonalidad del sonido. Continuando con el ejemplo de la piedra en el lago, la “cantidad de olas” que se producen en un período de tiempo determinado es la frecuencia.

Tomemos como ejemplo un piano: la primera tecla, que produce un sonido grave, posee una frecuencia de 27 Hertz (Hertz= ciclos por segundo). Esto quiere decir que la cuerda correspondiente a la primer tecla vibra 27 veces en un segundo.

La última tecla de un piano, la más aguda, tiene una frecuencia de 4.200 hertz ó 4,2 kilohertz (Khz), es decir que produce una oscilación de 4.200 ciclos en un segundo.

Como podemos observar, cuanto más agudo más alta es su frecuencia y cuanto más grave es un sonido, más baja es su frecuencia.

Para los operadores técnicos de radio es de suma importancia comprender este concepto para poder ecualizar correctamente los sonidos con los que trabaja.

Periodo

Es un parámetro directamente relacionado con la frecuencia. El periodo define el tiempo que tarda la onda sonora en completar un ciclo de su recorrido.

La tecla más grave de un piano tiene un periodo de 1/27 segundos o de 27 milisegundos. Siguiendo con este ejemplo, la última tecla de un piano, la más aguda, tiene una frecuencia de 4.200 Hertz ó 4,2 Kilo Hertz (KHz), es decir que produce una oscilación de 4.200 ciclos en un segundo y un período de 1/4.200 segundos.

Estos valores, además, están relacionados con la altura del sonido y su tonalidad. Según el sonido sea más agudo, es decir, tenga una frecuencia alta, nos dará la sensación de que suena más fuerte que un sonido grave que tiene una frecuencia baja.

Fase

La fase determina en qué momento del recorrido se encuentra una señal en un instante determinado. Se mide en grados. En un ciclo de señal existen algunas fases que presentan instantes particulares: 90° pico máximo positivo, 180° mitad del ciclo, 270° pico máximo negativo y 360° fin del ciclo, coincidente con el inicio del próximo.

Cuando se suman señales en una consola de radio, la variación en la fase de alguna de las señales puede producir deformaciones en la mezcla, ecos no deseados y/o la anulación de algunos de las componentes de nuestra mezcla.

Longitud

El último parámetro relativo a la onda acústica está referido a su longitud, es decir, al largo de cada una de las olas de nuestro lago. Esta característica se relaciona con la frecuencia y la velocidad de propagación del sonido.

Se mide en metros o pies y su consideración resulta de importancia en el diseño de recintos en los cuales el comportamiento acústico es fundamental (como estudios de grabación, teatros y auditorios) y en la ubicación de micrófonos destinados a la toma de una misma fuente o varias captadas simultáneamente para evitar o provocar cancelaciones de fase en determinadas frecuencias. •