NOTA DE TAPA:

El estudio de la radio

Damián Valls- Colectivo La Tribu

3 de enero de 2007

El estudio es el lugar en el que trabajan locutores, presentadores, periodistas y actores. Es uno de los espacios más importantes de nuestra emisora ya que allí se generan y se producen los sonidos a través de los micrófonos.

Si bien es cierto que muchas radios cuentan con estudios muy precarios e igualmente están en el aire y podemos escucharlas, podríamos definir cómo sería un estudio ideal que nos permitiera producir nuestros sonidos con la mejor calidad posible.

Para garantizarnos una buena salida al aire, necesitamos contar con un conjunto de elementos:

  • Mesa y sillas en las que los locutores, conductores o actores puedan trabajar cómodamente.
  • Micrófonos por medio de los cuales tomaremos los sonidos.
  • Pies de micrófonos.
  • Parlantes de retorno. Estos parlantes funcionan cuando los micrófonos se encuentran cerrados para que los que se encuentran en la cabina escuchen lo que está saliendo al aire.
  • Auriculares para que los locutores, conductores o actores tengan retorno cuando los micrófonos se encuentran abiertos.
  • Amplificador para los auriculares que se conecta a la consola.
  • Luz roja que da la señal de "En el aire".
  • Reloj de pared
en el aire

foto paucarrubba@yahoo.com.ar

Es importante tener algunos cuidados a la hora de la salida al aire o de la grabación para evitar posibles problemas. Los parlantes de retorno de la cabina de locución deben activarse sólo cuando los micrófonos están "cerrados". Si los activas con los micrófonos “abiertos” se pueden producir acoples debido a la realimentación del sonido a través de los micrófonos. Los auriculares acoplan únicamente si el volumen es muy alto. Esto puede ocurrir cuando los locutores pretenden tener un retorno muy potente. Por esta razón es conveniente que el control de volumen de los auriculares lo maneje el operador técnico con el fin de que si se llegase a producir una realimentación pueda rápidamente reducir el nivel del retorno. Si en el estudio hay más de un locutor, es recomendable que se coloquen a una distancia equidistante del o los micrófonos para que las voces no salgan al aire con diferencias de planos. En este sentido es importante pensar qué mesa utilizar en función de la cantidad de micrófonos y de su disposición. En la mayoría de los casos se recomienda una mesa redonda.

El eco y la reverberancia en los estudios de grabación

Llamamos “cámara” a los efectos que, electrónicamente, solemos darle a las voces que grabamos en el estudio o que salen al aire. Los sistemas de grabacion digitales nos permiten introducir “cámaras” de las más variadas. Pero, en realidad, la cámara de efectos es el aparato que produce distintos tipos de efectos en los sonidos. Los efectos no son la cámara.

A los efectos de sonido, podemos dividirlos en dos grandes grupos, así como nosotros podemos producirlos técnicamente, los podemos también encontrar en la naturaleza. Estos dos grandes tipos de efectos son el eco y la reverberancia.

El eco es el rebote de un sonido contra una superficie rígida. Si te paras en una montaña y dices “hola”, al cabo de algunos segundos escucharás otra vez la palabra “hola”. La diferencia de tiempo entre que tu pronuncias la palabra “hola” y ésta retorna a tus oídos está relacionada con la distancia que existe entre el lugar en el que te encuentras y la superficie rígida donde rebota el sonido, en este caso la montaña.

Es decir, el retardo entre estos dos momentos nos está hablando de una distancia, la distancia que recorre el sonido al ir y regresar.

La reverberancia es un efecto del sonido que ocurre en todos los ambientes cerrados. Es la sumatoria de todas las reflexiones del sonido en cada uno de los puntos de las paredes del ambiente.

Si en un aula vacía, construida con paredes duras o poco absorventes, un profesor les habla a un grupo de alumnos, cada uno de los asistentes a la clase escuchará de manera diferente. Esto se debe a que cada uno escucha el sonido que proviene de la boca del profesor junto con la suma de todos los rebotes que se producen en cada uno de los puntos de las paredes del aula. Los sonidos rebotan en cada uno de esos puntos y la sumatoria de todos esos sonidos es el sonido puro más la reverberancia. De la misma manera, si te encierras en una habitación que no tiene muebles y golpeas las palmas, escucharás el sonido original más un conjunto de sonidos que vienen con posterioridad en el tiempo.

En cualquier ambiente cada sonido que se produce llega a nuestros oídos de manera distinta y compuesto por la fuente directa de sonido más la suma de todos los sonidos que rebotan en cada punto de la sala. Por esta razón, el mismo sonido producido en el baño de casa, en la cocina, en un pasillo o en una catedral no suenan del mismo modo.

Cada ambiente tiene una reverberación particular que está dada por las dimensiones del ambiente y por el grado de reflectividad que tienen las paredes y el techo. Las paredes lisas y de material duro (como el revoque) funcionan como "espejos" de los sonidos.

De la reverberancia que escuchamos podemos deducir el origen del sonido pero también las características del lugar en el que ese sonido se produjo. Este elemento es fundamental ya que es la razón por la cual, en los estudios de aire o de grabación en los que registramos sonidos, se requiere un trabajo de absorción de la reverberancia al máximo posible.

Es importante acondicionar los estudios de manera tal que podamos absorver al máximo la reverberancia. Esta tarea tiene dos objetivos. Por un lado, garantizar que las palabras o los sonidos registrados suenen de la mejor manera posible. Por otro lado, nos permite que el micrófono tome únicamente la fuente principal de sonido y no el rebote que se genera en las paredes del estudio.

Si registramos los sonidos de la manera más pura posible, luego podremos, por medio de los distintos tipos de cámaras, manipular el ambiente en el que está ocurriendo el sonido. La cámara nos permite otorgar a los sonidos la reverberancia acorde a los espacios en los que nosotros querramos situar dichos sonidos.

Por medio del correcto uso de los efectos que las cámaras nos permiten generar, podremos sin salir del estudio de grabación construir una infinidad de espacios que nada tienen que ver con el espacio original en el que ha sido producido el sonido.

Puedes grabar una voz femenina dentro de tu estudio de grabación y luego hacerla sonar como si la mujer estuviera hablando en el interior de una catedral, en el medio de un pasillo, en un aula pequeña, un aula grande o el medio de un desierto. En síntesis, hay dos cuestiones importantes. Como veremos en el próximo punto, a la hora de construir un estudio de grabación hay que prestar especial atención a quitar la mayor cantidad de reverberación posible.

Pero a la hora de grabar y producir sonidos podemos reconstruir la reverberancia de acuerdo a cómo deseemos que suenen al aire. Si no reconstruyes la reverberancia, puede suceder que al escuchar únicamente la fuente original del sonido, éste aparezca “frío”, como fuera de un espacio concreto y real.

El uso adecuado de las cámaras te permite ubicar a los sonidos grabados en el estudio en un lugar concreto del mundo. A la hora de grabar y editar la voz de un locutor puedes preguntarte “¿Dónde hacemos hablar a este locutor?, ¿lo hacemos hablar en un lugar igual que un estudio de grabación? ¿o lo hacemos hablar al aire libre?”.

El tratamiento acústico interior

El tratamiento acústico interior se relaciona con la eliminación total o parcial de la reverberancia: es el tratamiento que debe realizarse en las superficies interiores del estudio a fin de evitar rebotes sonoros en su interior.

El objetivo principal en un estudio es reducir al máximo los rebotes de sonido. Es decir, que tenemos que encontrar la mejor manera de absorber los rebotes adentro del estudio, de modo tal que si después suena seco o “frío” lo podamos resolver con el uso de una cámara.

Esto se resuelve recubriendo las paredes con materiales que, por un lado, absorban la mayor cantidad posible de sonido y, por otro, procuren que la reflexión del sonido se produzca del modo más irregular posible.

Hay muchas maneras de realizarlo. De acuerdo a los recursos económicos con los que cuentes, puedes resolverlo por medio de sistemas más profesionales o por medio de sistemas artesanales.

En los estudios profesionales se comienza por determinar la curva de rebote que se requiere para ese estudio y, en base a esos datos, se mandan a hacer distintos sistemas que combinan difusores (pequeños paneles dispuestos en las paredes para que se establezcan rebotes en zonas críticas) hasta listones de madera dispuestos a determinada distancia.

El uso que le damos a un estudio determina el tipo de tratamiento acústico que se requiere. Si se trata de una cabina de locución, los sonidos que necesitaremos absorver son en su mayoría producidos por voces humanas. Será bien diferente que si tenemos un estudio de grabación de música, que no solamente deberá tener mayores dimensiones sino que requerirá distintos absorventes.

¿Cuáles son los mejores materiales?

De todos los materiales que pueden utilizarse, el menos profesional de todos son las cajas en las que vienen los huevos.

Muchas de nuestras radios comienzan recubriendo sus estudios con hueveras hasta que el presupuesto les permite adquirir otros materiales.

Podemos utilizar pesados cortinados plegados que generan absorción y una reflexión irregular o lana de vidrio recubierta por lienzo y listones. O los materiales sintéticos que están hoy en el mercado parecidos a esponjas irregulares que absorben por lo menos una parte de los rebotes.

La solución más económica y de excelente resultado sigue siendo, inclusive con el paso de los años, la lana de vidrio. Este material es óptimo para estos fines. Puede encarecerlo la colocación, pero con un poco de habilidad... De acuerdo al presupuesto y a tu habilidad para las manualidades puedes elegir entre estas alternativas o varias combinadas y alcanzar resultados aceptables.

No es recomendable utilizar el corcho ni el telgopor. Si realizas un tratamiento con telgopor el estudio te quedará peor que antes ya que este material no posee absorción y colocado en planchas tampoco nos brinda irregularidad.

Los materiales sintéticos que fabrica Sonex, entre otras empresas, cuestan entre 17 y 70 dólares el metro cuadrado, según sea su espesor. Se fabrican de entre 15 y 70 milímetros de espesor y conforme este espesor aumenta la absorción que realiza este material de frecuencias graves es mayor. Otro punto a tener en cuenta con este material es la densidad: cuanto más denso es el material mejor se comportará.

Las esponjas irregulares son más económicas que estos paneles acústicos pero su uso no es muy recomendable porque poseen una densidad mucho menor y porque son más inflamables que los telones, los lienzos y las hueveras.

La aislación acústica

La aislación acústica es la que impide que ingresen al estudio sonidos provenientes del exterior del mismo. En este sentido, nuestros objetivos son la eliminación de los sonidos indeseables provenientes del exterior que puedan ser tomados por los micrófonos y evitar acoples generados por el retorno del operador técnico.

En un buen estudio de grabación o de salida al aire no ingresa sonido desde otros espacios tales como el control, las habitaciones vecinas, los pasillos ni la calle.

Los sonidos se propagan muy bien a través del aire y los materiales de poca densidad. Por esta razón, la mejor manera de resolver este problema es la construcción de paredes, lo más macizas posibles, entre el estudio y el control.

En cuanto a las aberturas como puertas y ventanas, lo más conveniente es que posean burletes con el fin de obstruir el paso del sonido a través de las rendijas.

Por lo tanto, una de las claves para una aislación adecuada es que la cabina quede lo más herméticamente cerrada posible, de manera tal de evitar el contacto de aire entre los ambientes.

La aislación acústica no se logra con los mismos métodos y materiales que nos permiten realizar el tratamiento acústico interior. Se trata de dos problemas de naturaleza distinta.

Una cosa es la reducción de los niveles de reverberancia y otra muy distinta impedir la filtración de sonidos del exterior. Por lo tanto, no resolveremos la aislación recubriendo las paredes internas del estudio con los materiales que antes señalábamos. La mejor manera de aislar un estudio es construirlo con buenas paredes.

Los materiales duros absorben los sonidos o los reflejan y hacen que la pared no vibre y el sonido no entre al interior del estudio. En los estudios de radio se utilizan paredes concretas o de ladrillos de 30 centímetros o materiales absolutamente duros. Cuando los materiales son más blandos y permiten el ingreso de sonido desde el exterior hay alternativas como planchas de plomo, de acuerdo al grado de silencio que pretendamos. Las planchas de plomo son de altísima densidad y no dejan que penetre sonido.

Idéntica atención que a las paredes, tenemos que prestarle a los techos de los estudios. Muchas veces nos preocupamos por construir buenas paredes y no le prestamos atención a los techos.

Y éstos se convierten en una puerta de ingreso de los sonidos del exterior.

Que las aberturas estén construidas con materiales lo más "pesados posibles". Esta es la razón por la cual en muchos estudios se utilizan esas puertas robustas. De acuerdo al presupuesto que tengamos colocaremos una puerta más o menos impresionante. Pero no nos servirá de nada si la colocamos e igual hay contacto de aire. El uso de burletes y selladores es central.

Tenemos que ser cuidadosos con todos los tipos de ranuras como, por ejemplo, las aberturas de las puertas. En este sentido, es recomendable usar dobles puertas, lo ideal es que no haya aire entre el estudio y el afuera, aire por donde se pueda transmitir el sonido. Los zócalos y las hendiduras de las puertas tiene que estar sellados. Lo mismo con las ventanas. Hay que tener cuidado con los vidrios porque el estudio va a estar más aislado cuanto más pequeñas sean sus ventanas. •