NOTA DE TAPA:

Formas de organizar la programación de una radio

Gastón Montells- Colectivo La Tribu

3 de enero de 2007

Cada una de las radios comunitarias puede definir, con distintos niveles de precisión, un proyecto político cultural, un conjunto de objetivos, misiones, valores, deseos.

En primer lugar, podríamos decir que para poder concretar nuestros objetivos, un proyecto comunicacional requiere alcanzar ciertos niveles de síntesis. Es decir, para poder realizar nuestros deseos, deberíamos poder formularlos de la manera más concreta y definida posible.

Ahora bien, las radios construyen instancias de diálogo con sus audiencias no a través de sus deseos sino de las propuestas de programación.

En ellas se activa un proceso de traducción. Donde el desafío será convertir en hechos comunicacionales nuestros propósitos.

En ese traslado radicará la construcción de nuestra estrategia. El plan que desarrollaremos para realizar los objetivos trazados.

La tarea inicial será poner en relación de manera organizada y sistemática nuestros sueños y convicciones, los objetivos que los traducen y las estrategias que los aplican.

A partir de ese conjunto de definiciones, vamos a darle marco a una propuesta capaz de ser compartida con otros. Esos otros a los que podemos concebir como “audiencia”, o preferentemente “interlocutores”.

La programación es la propuesta de la radio, la manera en que traducimos nuestro proyecto político cultural a un soporte.

De ese modo establecemos un vínculo con la comunidad a través de un conjunto articulado de programas.

Programación significa “programar”, dar desarrollo a un plan.

Planificar significa prever, poder cumplir un recorrido ordenado de pasos que nos permitirán llegar a un objetivo propuesto de antemano.

Referido al diseño de una propuesta de programación deberemos pensar:

¿Qué queremos contar?, ¿de qué manera vamos a llevar esos contenidos a la radio?,

¿a quién convocamos para llevar adelante ese proyecto?, ¿con qué recursos contamos para desplegar esas anotaciones?, ¿con qué otros grupos construimos redes para hacerlo?, etcétera.

Ayudados por esos disparadores todavía en calidad de borrador empezaremos a tomar decisiones sobre los programas, la musicalización, las y los conductores referenciados en el proyecto que queremos construir. Y las caracterizaciones que podemos leer del mapa de medios vigente.

Esa será una de las tareas contextuales a realizar. Poder interpretar qué tipo de proyecto deberá ser el nuestro en el marco de las radios que ya existen, los problemas que identificamos en la comunidad que emitiremos y las prácticas socio-culturales de la población destinataria de los contenidos.

Puede sucedernos que tengamos algunas ideas sobre nuestro proyecto, pero que aún no podamos sintetizarlo completamente o que estemos todavía en una etapa de elaboración de los criterios o que nos cueste diferenciar un objetivo de una estrategia. Muchas veces sucede, en los momentos fundacionales de nuestras radios que la programación es una suma de programas: algunos armados directamente por el colectivo interno de la radio, otros llevados adelante por individuos, grupos u organizaciones de la comunidad que se acercaron a la emisora para “tener un programa”.

En cualquiera de las dos situaciones es importante considerar que la programación nunca está construida de manera definitiva. Siempre está en proceso.

El proyecto, los objetivos, la tarea que la radio tiene en tanto espacio de construcción de sentido y lugar de encuentro público, dialoga con la sociedad a través de la programación.

La audiencia no escucha nuestra declaración de principios cuando enciende la radio, ni lee los estatutos de nuestra asociación civil ni la formulación de nuestros objetivos. Simplemente, escucha programas de radio articulados de determinada manera, que duran determinados minutos, que salen determinados días por semana y que elaboran agendas específicas y modos particulares de cumplirlas.

Muchas veces pasa que el aire de la radio está “por encima o por debajo” del proyecto. Por ejemplo: ¿Cuánta gente admira y comparte nuestros ideales pero no escucha la radio que hacemos?

¿Cuántas veces conversamos acerca de lo que debería ser una radio y en el momento de realizarla no tenemos capacidad de producir lo que declaramos?

Que alguien admire una idea contada en un pasillo no significa que vaya a oírla al aire.

Así como alguien que declara fascinación por una comida no necesariamente está todo el día cocinando esa receta.

Una vez recorridas estas preguntas iniciales, compartimos dos modos sencillos de empezar a organizar el aire de la radio.

Organización en base a la duración

Una primera forma de organizar el aire de una emisora es a partir de la duración:

Es decir cuántas horas transmitiremos, de qué modo se repartirá la semana, cuánto durarán los programas.

A partir del eje temporal, hay diferentes criterios desde los cuales organizar los programas de una radio:

  1. Por bloques: La programación será grandes bloques de pocos programas. Por ejemplo: mañana/ tarde/ noche/ fin de semana. De esta forma podemos tener pocos programas que salen todos los días y de varias horas de duración. Ayuda a construir continuidad y potencia la profundidad y seguimiento de agenda o sucesos.
  2. Mosaico/ fragmentada: Es el tipo de programación más frecuente en las radios comunitarias. Implica más diversidad y que muchas personas o grupos puedan estar al frente de un programa. El desafío en este caso es cómo articular los programas, de qué manera aparecerán cosidos a la largo del día, qué tendrán en común, como aprovecharán sus diferencias.
  3. Continua: Es el tipo de programación más frecuente en las radios de música comercial. No hay programas, sólo locutores que presentan canciones o noticias.

Por supuesto, estas formas no son puras y en general lo mejor es combinar estos criterios en base a nuestros propósitos, audiencias, etcétera.

Organización en base al público

Otro punto de vista posible a la hora de pensar la estructura de una programación radiofónica es a partir del tipo de audiencia hacia la que está orientada. En este sentido, es posible clasificar los tipos de programación en:

  1. Segmentada: Tipo de programación frecuente en las radios temáticas o específicas. En este caso lo que define la programación son las características de las personas a las cuales se quiere llegar. La programación se define teniendo en cuenta el perfil sociocultural de las personas, su edad, sus consumos, costumbres cotidianas, etc.
    Por ejemplo, una radio únicamente dirigida a niños y niñas en edad escolar.
  1. Especializada: Aquí no está en juego la edad de las personas sino el tema que las une (deportes, jazz, tango, folcklore, economía, etc.).

Algunos desafíos

Las programaciones de las radios debieran ser capaces de interpretar las exigencias de la época y el contexto donde emiten.

Las razones que hacen que las radios se escuchen tienen que ver con su propuesta musical, la perspectiva editorial, el manejo de agenda, la identidad artística y el código que los conductores construyan con sus interlocutores.

Sentido, diálogo, compañía, información, novedad, creación, ritmo, clima, laboratorio. Todos propósitos de la programación de una emisora.

Construir además de una propuesta un estado de ánimo, la banda de sonido de una localidad. Donde acompañar significa interpretar la necesidad del otro. Serle útil.

Armar redes entre organizaciones, movimientos, instituciones públicas, academias, artistas, grupos de vecinos, colectivos de jóvenes, etc.

La programación de una radio como el espacio de comprensión del mundo que se construye a partir del diálogo intergeneracional, pluralista, democrático y creativo.

Para que las radios puedan ser espacios de encuentro sin bordes. Donde pensar el mundo sea, en lo posible, transformarlo. •