NOTA DE TAPA:

CON PERMISO. LA RADIO COMUNITARIA EN MÉXICO- FRAGMENTOS

Aleida Calleja y Beatriz Solís

12 de febrero de 2006

Entre 2002 y 2005, las radios comunitarias mexicanas lucharon por el reconocimiento de sus derechos. En este libro, las autoras sistematizan ese proceso, sus etapas y aspectos. Al mismo tiempo presentan un recorrido por las radios comunitarias en América Latina y sus diferentes conceptualizaciones del que aquí reproducimos algunos fragmentos.

¿QUÉ ES LA RADIO COMUNITARIA?

Lo que ahora conocemos como radio comunitaria tiene sus antecedentes en los primeros intentos por utilizar a este medio para fines sociales. Ligada a las poblaciones rurales y pobres, inició en la década de los 40, con la experiencia de la escuela radiofónica en Sutatenza, Colombia; posteriormente, en los 60, pasó a reivindicar las luchas sociales que proliferaban en esa época,

por lo que se tomó la identidad de radio popular. En los años 80 fue cuando empezó a desarrollarse el concepto de radio comunitaria, ampliando su definición en los últimos años, como radio ciudadana.

La radio comunitaria y ciudadana, se define así, en la medida en que su misión se relaciona directamente con el ejercicio de los derechos ciudadanos y como un espacio de encuentro: “las radios comunitarias y ciudadanas son espacios de recomposición del tejido social, son lugares de representación de diferentes identidades culturales y de construcción de la democracia, pues ejercer ciudadanía es dejar de ser neutrales”. 7

Establecer las condiciones necesarias para la construcción de ciudadanía supone entenderla como la pertenencia de los sujetos a un tejido social, que es la comunidad, la sociedad civil que toma posturas frente a realidades concretas donde ser ciudadano conlleva el ejercicio de los derechos civiles, políticos y sociales, pero también de responsabilidades y obligaciones, de

participación activa para desarrollar acciones en función de intereses individuales y colectivos, que permitan igualdad de oportunidades para el desarrollo de capacidades y de una vida digna. En este sentido, la radio comunitaria debe tener claro, y así dejarlo saber a través de su perfil y objetivos específicos, que se compromete con los intereses de los sujetos sociales de su comunidad frente a diferentes realidades y problemas, mostrando la diversidad y pluralidad de los sectores; buscar y defender la legalidad democrática y focalizar las problemáticas específicas de las comunidades a las que atiende.

La defensa de los derechos humanos, la promoción de un desarrollo humano sostenible, la equidad de género, el respeto a las identidades étnicas, la preservación del medio ambiente, el protagonismo de los jóvenes y sus propuestas, la protección a la niñez y de las personas adultas mayores, la educación y la salud, así como la integración nacional y regional, constituyen los ejes fundamentales que determinan el perfil de las radios comunitarias. Por otra parte, la

necesaria diversidad informativa en torno a las problemáticas de la comunidad es, también característica indispensable que nos permite identificar a las radios comunitarias.

En este sentido, una radio comunitaria o ciudadana, es una propuesta social que un colectivo u organización ofrece a la sociedad, exponiendo claramente cómo pretenden estar y en consecuencia incidir en ese tejido social. Entendida así, la radio comunitaria es un proyecto político, en el sentido de que asume compromisos y toma posición respecto a la problemática concreta en que vive y se ubica en el contexto social en donde se desarrolla. Así, por ejemplo, tenemos radios de mujeres reivindicando sus derechos y su forma de querer ser vistas y tratadas por la sociedad; radios indígenas que defienden y fortalecen su identidad cultural en el marco de la realidad nacional; radios de jóvenes que proponen su visión, preocupaciones y formas de afrontarlas. La lista de proyectos específicos es tan amplia y heterogénea como la sociedad misma, sin embargo, lo que pretendemos

dejar claro es que una radio comunitaria responde a un proyecto político, que no partidista, de mediano y largo plazo, y las decisiones sobre su función son tomadas por el grupo que sostiene dicho proyecto, es una reivindicación de los sujetos individuales y colectivos frente a los poderes.

Esta reivindicación se expone en forma de ideas, opiniones y lenguajes integrados radiofónicamente en pleno ejercicio de la libertad de expresión en la esfera de lo público, con el fin de aportar a un diálogo para la construcción de los consensos del debate que lleve a una participación corresponsable. Por ello, las radios comunitarias representan la posibilidad de los ciudadanos comunes, “los de pie”, para ejercer su libertad de expresión y, en todo caso, sentirse involucrados, reconocidos e identificados con sus planteamientos y contenidos a través del soporte tecnológico que es la radiodifusión. De esta manera, los campesinos, los indígenas, las amas de casa, los jóvenes, las mujeres, los hombres, entre otros, pueden expresar sus ideas, su

pensamiento, lo que quieran, lo que aspiran, lo que sueñan, lo que les enoja, lo que les alegra, finalmente, lo que cada uno es.

Es también la posibilidad de las comunidades de ejercer su derecho a la información, pues escucha y conoce las opiniones e ideas de los otros, accede a información que le permite saber diferentes puntos de vista, formarse una opinión y tomar su propia posición frente a la problemática de su comunidad o de la sociedad en general.

Los medios comunitarios tienen como uno de sus principios fundamentales el fortalecer la transparencia y la rendición de cuentas, poner al escrutinio de la población aquello que tiene un impacto sobre lo público y que afecta la vida de sus habitantes, pues cuando la comunidad asume la discusión de la acción de la autoridad, o de la suya propia, establece los principios de corresponsabilidad ciudadana. Así lo hace cada semana, desde hace 8 años, Radio Teocelo, en Veracruz, con su programa “Cabildo Abierto”, que da oportunidad para el ejercicio de la transparencia y la rendición de cuentas de las

autoridades ante la población. Una vez a la semana, los ayuntamientos que se encuentran en el área de cobertura de la emisora, acuden a informar sobre las obras que están llevando a cabo, el ejercicio del presupuesto y las acciones de gobierno en torno a conflictos sobre el agua, tenencia de la tierra y programas de apoyo. Con teléfono al aire, la población puede preguntar, cuestionar y aportar sobre el desempeño de las autoridades locales y sus programas, al mismo tiempo las autoridades tienen un canal abierto para informar con detalle sus acciones, a través de un medio que les permite llegar a todos, especialmente a las comunidades de más difícil acceso y que, a final de cuentas, son las directamente involucradas.

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La historia de las radios comunitarias está ligada a reivindicaciones sociales de sectores, especialmente de aquellos más empobrecidos o vulnerables, tanto la población empobrecida por su posición en el estrato social, como por otros sectores como las mujeres, los infantes, los

discapacitados, los homosexuales y otros, que aunque pueden tener mejores condiciones económicas, no están exentos de la discriminación y la violencia.

Las radios comunitarias son producto de procesos autogestivos de las comunidades, quienes a través de la reflexión y la discusión determinan la necesidad de contar con un medio de comunicación y expresión propio, como instrumento de difusión y visualización de su problemática específica, sea por coyunturas o bien, por procesos sociales de más largo aliento.

La Voladora Radio, ubicada en Amecameca, Estado de México, nace por la necesidad de que sus pobladores tuvieran información cercana, puntual y veraz sobre la contingencia volcánica que impuso su ubicación cercana al volcán Popocatépel. Todo empezó cuando el corresponsal de una televisora nacional difundió que la población de Amecameca estaba siendo desalojada por las erupciones del volcán, al escuchar esta noticia los habitantes acudieron a los puestos de encuentro previamente

La Voladora

determinados para llegar a los albergues, en donde no encontraron ni a las autoridades municipales ni a las de protección civil, nadie parecía dispuesto de atender la contingencia. Y es que el desalojo de los habitantes no era en Amecameca, sino en un localidad cercana. En ese momento las autoridades municipales y un grupo de ciudadanos determinaron que hacía falta un medio propio para informar a la población sobre los peligros del volcán y estar preparados para cualquier contingencia. Desde entonces la radio es un medio de referencia para sus habitantes y las autoridades encargadas de la protección y prevención de desastres.

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Más allá de las anécdotas locales, lo que se quiere poner de relieve es la capacidad de un medio de abrir espacios para la construcción de consensos, para la convivencia social y el fortalecimiento del ejercicio democrático del diálogo, que permite la pluralidad de ideas y la diversidad de expresiones en el diálogo propio, ¿qué medio atiende puntualmente las discusiones públicas y cotidianas

de la comunidad? Esto es a lo que llamamos ejercicio de la corresponsabilidad ciudadana: generar condiciones para que los ciudadanos puedan ejercer sus derecho a informar y a ser informados, que sean actores de su propio proceso de construcción social, para que sus preocupaciones y aspiraciones aparezcan en la discusión de lo público.

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LA RADIO COMUNITARIA EN OTROS PAÍSES. DE TODO HAY

La radio con perspectiva social tiene sus antecedentes desde los años 40, pasando por diferentes estadios. En cada continente se han establecido redes nacionales e internacionales que las aglutinan, y han tomado diferentes identidades y denominaciones, en Europa se llaman radios libres, en América Latina han sido radios populares, participativas, etc.

En América Latina, la historia de las radios comunitarias se relaciona con las luchas políticas que en el continente libraron los sectores

populares. Surgieron impulsadas por una vocación de denuncia o reacción ante la situación de desigualdad económica, política y social, como un espacio para la reflexión y la conciencia acerca de su condición. Surgen, además como una alternativa comunicacional ante el modelo de radiodifusión comercial, dominante en los países de la región.

En las zonas rurales proliferaron las radios católicas impulsadas por su misión evangelizadora. Las radios mineras de Bolivia figuran entre las primeras experiencias de radios comunitarias del continente, su impulso se dio con los sindicatos mineros en los años 50, la emisora La voz de los mineros, instalada en la mina Siglo XX, defendía sus condiciones de trabajo y los intereses de los trabajadores. José Ignacio López Vigil recogió la historia y el testimonio de las primeras radios mineras y radios católicas bolivianas, de su trabajo retomamos el siguiente testimonio: “Antes del 52, de la Revolución, el Sindicato no tenía emisora. Un par de altoparlantes utilizaba para llamar a las

Minero

asambleas, poner discos, y así. Bueno, en el 52 los mineros planteamos de (sic) tener una radio. Y se inauguró La voz del minero, la primera emisora de los centros mineros. Pero el caso era que la gente no tenía receptores. Entonces, el Sindicato se vio obligado a traer receptores, unos pequeñitos.” 27

También las radio escuelas tuvieron un papel fundamental en los inicios de la radio comunitaria en América Latina. El padre Salcedo fue el principal precursor de las radio escuelas, cuando en 1947 comenzó a emitir para la comunidad con un viejo transmisor en la zona de Sutatenza, Colombia.

Desde su nacimiento, la radio comunitaria ha estado en estrecha relación con procesos de alfabetización, campañas sociales, de salud y con las tradiciones y la cultura popular. También con emisiones clandestinas, como en los casos de El Salvador y Nicaragua, que se escondían y cambiaban de lugar y de frecuencias para emitir información sobre sus movimientos y para llamar a la población a su causa durante las guerras de liberación.

En la década de los '80, las radios llamadas “comunitarias”, “libres” o “participativas”, se sumaron a las llamadas “educativas”, “populares” y “alternativas” con el objetivo de dar voz a las mayorías excluidas del sistema político, económico y de medios.

En Europa, las “radios libres” surgieron durante la década de los '70. El monopolio de los medios electrónicos en Europa estaba en manos del Estado, pero una vez que los grupos sociales descubrieron la frecuencia en FM, la utilizaron para hacer escuchar sus críticas a ese monopolio. Los jóvenes comenzaban a asumir un rol fundamental en los procesos políticos y sociales. Cuestionaron el sistema imperante en cada pais y reaccionaron contra el modelo social y cultural. Las principales experiencias se registraron en Italia y Francia.

(...)

La radio comunitaria ha tenido muchas denominaciones de acuerdo a su desarrollo en cada región y al contexto nacional en el que nacen, a continuación exponemos las clasificaciones, recopiladas por Rafael Roncagliolo: 28

- La sindical obrera ligada en Alemania de los años 20 a los sindicatos de orientación socialdemócrata, que más tarde tuvieron su repercusión en Bolivia con la Red de Emisoras

Mineras y en los 80 en Brasil, con el Sindicato de Metalúrgicos de Sao Bernardo do Campo e Diadema.

- Radios Locales. Con auge en España en los años 30, se aprobaron radios con carácter legal. Posteriormente en los 50, algunos gobiernos europeos autorizaron la presencia de radios con esas características (Inglaterrra, Italia, Suecia, etcétera). Algunos países, como Italia, han adoptado como política la reserva de frecuencias para ser utilizadas por estaciones con un alcance muy restringido.

- Pirata. Es un término nacido en Europa, principalmente en Inglaterra, Dinamarca y Holanda. Su fórmula y propuesta radiofónica era: rock, publicidad de productos para jóvenes y un disc- jockey dinámico. Las primeras programaciones estaban sostenidas por multinacionales, con fuerte presencia de capitales norteamericanos; Ford, Lever, American Tobacco Company, etcétera. El término “pirata” trascendió el fenómeno europeo y las experiencias europeas para ser utilizado hasta nuestros días para

calificar a toda radio (o estación de TV) que transmita sin autorización oficial. Quienes más utilizan el vocablo son quienes con ese adjetivo pretenden descalificar a las emisoras surgidas al margen de los sistemas establecidos, del tipo que sean.

- Libre. En las décadas de los 60 y 70, comenzó en Europa una revuelta contra los monopolios estatales de radiodifusión. En Francia e Italia nacieron las radio libres, que se extendieron posteriormente por casi todo el antiguo continente. En los años 80 quedaban muy pocas radios libres de nuevo tipo, o “democráticas”, como se autodenominaban para diferenciarse de las puramente comerciales.

- Educativa- Popular. Las experiencias de las radios educativas, casi todas cristianas, se extendieron por América Latina en los años 60. Cerca de medio millar de radios de este tipo surgieron en 15 países. En un primer momento dirigieron su atención a los campesinos e indígenas y en los 70 se suman también a las poblaciones suburbanas y marginadas.

- Insurreccional. Decenas de movimientos insurgentes del Tercer Mundo han utilizado a la radio como elemento de lucha. Son un tipo especial de radio que por fuera del sistema establecido se exponen a “sanciones” que van mucho más allá de la clausura o la incautación de equipos. La más famosa ha sido Radio Venceremos en El Salvador.

- Propaladora. Haciendo referencia a una característica técnica específica. Se trata de radios que se arman en torno a un sistema de bocinas unidas por cables y montadas sobre postes. Un amplificador y un micrófono completan el rudimentario equipamiento que permite una difusión de sonido de corto alcance. Estas difusoras han sido utilizadas para eventos de breve duración, aunque en algunos casos han tenido un carácter permanente.

- Trucha. El vocablo proviene del lunfardo rioplatense. “Trucho” significa en la jerga popular, falso, de poca calidad. Las primeras radios surgidas fuera del sistema establecido en Argentina fueron denominadas popularmente

con ese término. La experiencia pionera nació a mediados de los años 80. La marginación llevó a uno de ellos a armar su transmisor, de ahí surge que cada radio que tenía una transmisor de fabricación casera le nombraban trucha.

- Rural. La existencia de la radio rural en África data de los años 60. En términos generales, sus objetivos son casi idénticos de un país a otro. La radio rural tiene encomendado el tratar el tema de desarrollo, difundir la cultural local, y transmitir las políticas gubernamentales. Esta definición puede aplicarse a casi todas las emisoras en zonas rurales en los países desarrollados y en desarrollo.

- Indígena- Aborigen. Históricamente las poblaciones indígenas han tenido muchas dificultades para acceder a los medios de comunicación. En algunos países, como en México, es importante establecer la diferencia entre radios indigenistas y radios indígenas. Las primeras, aunque tienen un perfil comunitario, son medios de Estado y no cumplen con la condición de propiedad colectiva ciudadana, las

segundas con medios operados y dirigidos por grupos indígenas, sin intermediación del Estado y con autonomía en su proyecto. 29

- Comunitaria. El nombre resalta la ideas de comunidad y destaca el valor democrático de “poner en común”. La expresión “radio comunitaria”, es quizá la de mayor elaboración teórica, pues sus miembros se preocupan permanentemente por redefinir las características que hacen comunitaria a una radio.

- Ciudadana. En los años 90 empieza a desarrollarse la radio ciudadana, que se define así en la medida en que su misión se relaciona directamente con el ejercicio de los derechos ciudadanos. •

NOTAS

7 Villamayor, Claudia y Ernesto Lamas. Gestión de la radio comunitaria y ciudadana. FES/AMARC. Quito, Ecuador. 1998.

27 López Vigil, José Ignacio. Radio Pío XII, una mina de coraje. ALER. Quito, Ecuador, 1986. p.26.

28 Bouissa, Alfredo, Eduardo Curuchet y Oacar orcajo. La otra radio, entre la legitimidad y la legalidad. Nordan. Montevideo, Uruguay. 1998.

29 Esta categoría no está incorporada en la sistematización realizada por Roncagliolo de quien tomamos la referencia general.

Tomado de Calleja, Aleida y Solís, Beatriz. Con permiso. La radio comunitaria en México. México, Fundación Friedricht Ebert, 2005. Págs 22 a 47.