NOTA DE TAPA:

EL AEROSOL ES UN ARMA CARGADA DE FUTURO

Sebastián Vazquez- Colectivo La Tribu

Junio de 2008

 

"A los que gobiernan las ciudades no les gustan los grafitis porque piensan que nada debe existir a menos que dé un beneficio" Banksy

"El mundo no está en lo que se ve, sino en la propia mirada". Oscar Massotta

Banksy es un artista callejero, un terrorista poético, un agitador gráfico. Un hombre que ama discutir con las paredes. A través de su arte urbano e iconoclasta, basado en stencils, grafitis e instalaciones en grandes ciudades, desnuda, con una increíble voluntad polémica y poética, muchos de los lugares comunes del capitalismo, inventando una verdadera contragalería de imágenes-argumentos para las luchas presentes y futuras, pero sobre todo una, vital: la lucha por el espacio público.

Se sabe muy poco de su vida. Se cree que nació en 1974 en Bristol, Inglaterra. Algunos dicen que su

flores

nombre real es Robert o Robin Banks, aunque este rumor podría haberse originado a partir de una broma por la similitud fonética entre el nombre Robin Banks y "robbing banks" ("robando bancos", en inglés).

Se cuenta por allí que todo empezó a mediados de la década del 80, en la escena londinense del hip-hop importada desde la ciudad de Nueva York. Fue en esta ciudad de los EE.UU. donde SAMO (seudónimo del genial artista Jean-Michel Basquiat) ya se había hecho mundialmente famoso por sus grafitis y pinturas absolutamente originales.

En Londres, el influjo neoyorquino se hizo pronto muy evidente en las brigadas de "escritores murales" que empezaban a estampar sus nombres en las paredes de la ciudad y en subterráneos y trenes.

Pronto surgieron inesperadamente de las viviendas sociales okupadas verdaderos diseñadores del grafiti, cuyo radio de acción cubría Londres entero y buena parte de otras ciudades inglesas, extendiéndose como una resistencia viral y crítica a cierto conformismo ciudadano. Cerca de 1987 la

brigada de transporte policial londinense comienza a organizar patrullajes especiales contra las bandas de grafiteros.

Esta incipiente escena de artistas arrastraba a esta altura, a pesar del poco tiempo transcurrido, varios problemas: feroces internas entre los grupos, potenciales y eventuales arrestos y fuertes multas, todo lo cual los llevó, en su mayoría, a dividirse y seguir caminos personales.

Es justamente a fines de los años 80, que Banksy comienza su actividad, en la ciudad inglesa de Bristol, como parte de un pequeño grupo conocido como DryBreadZCrew.

Pero es recién entre 1992 y 1994 que su obra comienza a adquirir personalidad propia, influenciado por el movimiento Add Jammers, colectivo de agitación de esos años, que deformaba e intervenía imágenes de publicidades, cambiando los mensajes por otros políticos, creando así un discurso crítico en interacción dinámica con la ciudad. Años después de sus inicios, Banksy declarará: "Cualquier pared o publicidad existente en la plaza pública que te obliga a mirarla, que no te

da la oportunidad de escoger o no verla, es tuya. Te pertenece, ya que es parte de tu campo visual y puedes hacer lo que quieras con ella".

Durante estos primeros años, Banksy se dedicó a pintar las calles y parques de su ciudad natal con grafitis de ratas en diferentes situaciones: filmando a los transeúntes con cámaras, oyendo música, bailando, rompiendo con tenazas candados imaginarios de portones. Estas imágenes pasaban a formar parte del paisaje urbano, en buzones de correo, alcantarillas, manijas de puertas, como una crítica gráfica y lúdica a los carteles de prohibiciones que abundan en las calles. Cambios radicales de signos. Fracturas en el sentido común, que al decir de Roland Barthes "trafica ideología". Entonces, contra el tráfico ideológico, imágenes irreductibles.

Al principio, Banksy usaba la técnica del grafiti, pero el acoso de la policía lo llevó al stencil, técnica mucho más veloz. En su libro Wall and Piece, cuenta el momento del cambio: "Estábamos poniendo siempre llega tarde en el vagón de pasajeros de un tren. De repente llegó la policía y salimos corriendo.

Pero yo me arañé con las espinas de un arbusto y no me dio tiempo a llegar a nuestro coche. Mis amigos se fueron. Yo me escondí debajo de un camión de basura. El motor estaba a la altura de mi cara: un hilillo de aceite se filtraba y me caía en la cabeza. Estuve así durante una hora, mientras oía a los polis andando por los raíles, buscándonos. Decidí cambiar de táctica o dejarlo: tenía que tardar menos tiempo en pintar. Entonces vi que el tanque del motor el camión tenía letras pintadas con una plantilla. Yo podía hacer lo mismo con letras mucho más grandes".

Desde ese momento, Banksy hace stencils. Es mucho más sencillo, veloz y efectivo. El célebre arte del silencio, el aerosol y la huida.

También a partir de este momento, sus stencils toman un carácter explícitamente político, al tiempo que se multiplica la imaginería a un ritmo acelerado: soldados orinando, policías que se besan, pájaros que destrozan cámaras de seguridad, la Mona Lisa armada con una bazooca, indígenas atacados por carritos de supermercados o

disney

helicópteros militares con moños de regalo. Toda una ética-poética, un baldazo de agua fría en las vidas de los desprevenidos transeúntes de las esquizofrénicas metrópolis. Una sátira de lirismo extremo sobre la vida urbana.

Una de sus frases puede resumir la actitud de Banksy frente al arte en ese momento: "Es más fácil pedir perdón que permiso".

En el año 2000 organiza su primera muestra individual en un restaurante-barco llamado Severnshed.

Empezaba, de esta manera, a diferenciarse del resto de los artistas callejeros que por lo general jamás llegan a exponer en circuitos artísticos formales. Una obra muy recordada de esta época (una especie de despedida de su ciudad natal) fue su intervención en la celda de elefantes del zoológico de Bristol, que consistió en escribir: "Quiero irme. Este lugar es demasiado frío. El vigilante apesta. Aburrido, aburrido, aburrido!"

Al poco tiempo se muda a Londres, ciudad que también puebla de imágenes, y luego viaja a San

Francisco, Barcelona, y otras ciudades europeas, siempre con su corte ambulante de imágenes-mundo.

Nacía el mito de Banksy.

POEMAS URBANOS EN LOS MUROS: EL ARTE ESTÁ ROTO

"Imagina una ciudad en la que el grafiti no es ilegal, una ciudad en la que todo el mundo puede pintar donde quiera. Donde cada calle está inundada con millones de colores y pequeñas frases. Donde esperar el autobús nunca ha sido aburrido. Una ciudad viva que pertenece a todos, no solo al estado y a los dueños de grandes negocios. Imagina una ciudad así y no te acerques demasiado a la pared, está recién pintada". Banksy

 

"No me gusta no escribir en las paredes". Frase escrita en la pared de la Universidad de Nanterre, Mayo Francés del '68

A partir de este momento, su arte se despliega ya

no solo en el campo de la imagen, sino también en performances a lo largo del mundo. En la tradición anárquica del situacionismo, Duchamp y Burroughs, del punk y el activismo okupa, Banksy hace de la resignificación su principal y más efectiva herramienta política.

En su página web estuvo exhibido como único manifiesto un extracto del diario del teniente Mervin Willett Gonin, quien estuvo entre los primeros soldados británicos que liberaron el campo de concentración nazi Bergen- Belsen, en la Segunda Guerra Mundial. Allí relata un episodio, acerca de la llegada de un cargamento de lápiz labial al campo: "No era en absoluto lo que nosotros queríamos: gritábamos por cientos y miles de otras cosas y no sé quién pudo haber pedido lápiz labial. Me encantaría poder descubrir quién lo hizo, porque fue la acción de un genio, pura lucidez sin adulterar. Creo que nada hizo más por esos internos que el pintalabios. Las mujeres se veían acostadas en la cama sin sábanas ni camisón, pero con labios en rojo escarlata, uno las veía dando vueltas por ahí con nada excepto una manta sobre sus hombros, pero con labios en rojo escarlata.

pintalabios

Vi una mujer muerta en la mesa post mortem, aferrando con su mano un lápiz de labio. Al fin alguien había hecho algo para hacerlos individuos de nuevo, ahora eran alguien, ya no meramente un número tatuado en el brazo. Al fin podían interesarse genuinamente en su aspecto. Ese pintalabios empezó a devolverles su humanidad."

Salvando las inevitables distancias, Banksy, un verdadero genio de la recontextualización, al abanderar su particular movimiento subversivo con un texto de este calibre, se propone algo similar en el plano simbólico: devolverles la humanidad a los habitantes de las grandes ciudades. Como dijo alguna vez el artista plástico argentino León Ferrari, "El arte no será ni la belleza ni la novedad, el arte será la eficacia y la perturbación". Palabras ideales para el arte de Banksy, explorador de lo contradictorio.

Uno de sus más conocidas series de actos- atentados fue haberse introducido disfrazado en famosos museos de todo el mundo, para colgar algunas de sus obras de manera clandestina.

En el MOMA neoyorquino, logró colocar un cuadro de una mujer de época llevando una máscara anti gas (lo llamó: Tienes unos ojos hermosos). En el Tate Modern de Londres, colgó una pintura de una clásica escena rural, a la que agregó un cartel con una solicitud policial buscando testigos. Banksy criticaba así desde adentro de las instituciones (en este caso artísticas), la paranoia de los gobiernos que ven inseguridad en todos lados, fomentando el miedo para domesticar a la población. Lo que para algunos fue mero vandalismo, para otros fue una crítica a la institución artística. Lo único claro es que Banksy no coincide con los mecanismos del arte contemporáneo.

Es por esos mismos años, que empieza a ser reconocido por el mismo sistema que siempre fue el blanco de sus críticas. Sus obras empiezan a venderse por miles de dólares en casas de subastas y vía web, al tiempo que realiza trabajos para Greenpeace, Puma y MTV, lo cual hace que muchos lo acusen de "venderse". Lo que contestan sus seguidores es que rentabilizar sus creaciones le permite financiar nuevos proyectos.

Por otro lado, Banksy sigue creyendo en que el arte debe ser accesible a todo el mundo, y por eso sigue pintando en las calles para que todo el mundo pueda disfrutar su obra, radicalizando el límite de acceso a una obra plástica.

Además, a través de su página web ha liberado 12 imágenes, para que todos puedan tener una obra suya en casa.

Y lo principal: los mimos del mercado del arte no hicieron que claudicara en su crítica, muy por el contrario, esta se radicalizó hasta instancias difíciles de digerir.

En este sentido, sus relaciones con el Estado arrastran una ambigüedad similar. Si por un lado, una de las principales causas de que mantenga su identidad en el anonimato es porque es buscado por la ley británica e internacional (y por organizaciones como Keep Britain Tidy- Mantén a Inglaterra en Orden), cuyo vocero, Peter Gibson, califica su trabajo como "vandalismo puro"), por otro, a los empleados públicos de los vagones de trenes de varias ciudades inglesas se les entregaron guías

de arte grafitero para que aprendieran a identificar sus obras y conservarlas.

Lo que habla a las claras que ante la contradicción inmensa tanto del Mercado como del Estado, Banksy sigue produciendo y haciéndonos preguntas desde los muros.

BOMBARDEANDO PAREDES Y CONCIENCIAS

"Se dirá que lo que proponemos no es arte. Pero, ¿qué es arte? ¿Son arte acaso las palabras en sus libros y éstas en las bibliotecas? ¿Las imágenes en los cuadros y éstos en las galerías de arte? Todo quieto, en orden, en un orden burgués y conformista, todo inútil." Artistas Plásticos de Vanguardia, Instituto Di Tella, 1968.

En agosto de 2005, Banksy realiza una serie de murales en diferentes técnicas, sobre el vergonzoso muro de la vergüenza emplazado en Cisjordania, construido por el Estado de Israel para separar su ilegítimo territorio de Palestina, quedándose así con tierras que no le pertenecen. El mural fue realizado concretamente en las ciudades de Belén, Ramalá

y Abu Dis.

Banksy critica el terrorismo del estado israelí, y se pregunta si es punible pintar sobre un muro declarado ilegal por la Corte Internacional de La Haya, si de esta manera su acción sirve para denunciar ante el mundo que Israel está convirtiendo a Palestina en la mayor cárcel al aire libre del mundo.

Entre las imágenes, puede verse una niña que cachea a un soldado, un militar pidiéndole papeles a una mula y una joven que se aleja con unos globos rojos del muro.

Otra de sus últimas intervenciones fue el 11 de septiembre de 2006, cuando en Disneylandia, el inmenso parque de diversiones de California, expuso durante 90 minutos un enorme muñeco inflable que representaba a un típico preso de Guantánamo (uniforme naranja, capucha negra y manos esposadas) en la montaña rusa Big Tundher (Gran Trueno), en una clara alusión a la violación de los derechos humanos que se sufre en la cárcel estadounidense emplazada en territorio cubano.

muro

Las imágenes circularon por sitios de Internet como reguero de pólvora, en una verdadera performance virtual, y usando a la web como caja de resonancia, para denunciar las torturas a las que son sometidos los presos encarcelados allí, muchos de ellos sin juicio previo.

Este mismo año, Banksy reemplazó los CD de París Hilton de varias disquerías londinenses, por otros similares, pero con remixes propios titulados "¿Por qué soy famosa?", "¿Qué he hecho yo?" y "¿Para qué sirvo?". Además, cambió las fotografías de la portada del disco y de la gráfica interna, por unas donde aparecía París con cabeza de perro, o su cabeza con cuerpo de maniquí.

En una de sus más recientes exposiciones en Los Ángeles, titulada Barely Legal (Apenas Legal), Banksy convocó a una multitud de famosos, como Angelina Jolie, Brad Pitt y Keanu Reeves. En la muestra, había un elefante pintado del mismo color que el empapelado de la pared. La escena quería graficar la pobreza: está tan a la vista, naturalizada, que preferimos no verla. Al ingresar, los invitados

recibían un texto donde se leía: "Hay un elefante en la habitación. Hay un problema sobre el cual nunca hablamos. El hecho es que la vida no se está volviendo más justa y que 1.7 mil millones de personas no acceden al agua potable, y 2 mil millones viven por debajo de la línea de pobreza. Para colmo, cada día, cientos de personas se enferman por artistas idiotas que muestran sus obras y dicen que el mundo anda muy mal pero no hacen nada al respecto. ¿Alguien desea una copa de vino gratis?"

Otra reciente muestra, esta vez en la galería Pollock Fine Art de Londres, llamada Warhol Vs. Banksy, enfrenta a estos dos artistas mediáticos, los más relevantes de sus respectivas generaciones.

Si bien hay similitudes entre el pop art y Banksy, las diferencias saltaron a la vista: ahí donde Warhol retrata a Marylin, Banksy traviste a Kate Moss. La Jackie Kennedy de Warhol es casi una estrella de cine, mientras que el Churchill de Banksy lleva una cresta verde, en homenaje a las revueltas anarquistas del 2004. Parecidos, pero diferentes.

Mientras tanto, sigue con sus célebres stencils, algunos ya íconos de esta época, como su Lenin en patines, la reina de Inglaterra con máscara de gorila, la niña del napalm aterrorizada entre Mickey Mouse y el payaso de Mc Donalds, o su obra ícono: el activista tirando un ramillete de flores cual bomba molotov.

Una de sus últimas obras fue en Bristol, una vez más: es la imagen de un policía de rodillas, apuntando su fusil, mientras un niño a su espalda va a explotar una bolsa de papel para asustarlo.

EPÍLOGO: LUDISMO RIMA CON ANARQUISMO

Banksy ha publicado por su cuenta varios libros con fotografías de su obra, lienzos y exposiciones en distintas ciudades, acompañando las imágenes con textos de un humor corrosivo y agudo.

El primero es de 2001 y se titula Banging your head against a brick wall (Golpeando tu cabeza contra una pared de ladrillo), publicado totalmente en blanco y negro. Luego publica Existencilism (de existencialism -existencialismo- y stencil -plantilla-), en 2002. Le sigue Cut it Out, de 2004.

En 2005, la editorial Random House ha publicado Banksy, Wall and Piece, libro que contiene una combinación de imágenes de sus tres libros previos, más algún material nuevo. En la contratapa de este libro incluye la siguiente declaración hecha por un policía londinense: "De ninguna manera vas a conseguir una cita nuestra para incluirla en la contratapa de tu libro". Resignificación pura.

Además, en el 2007 se han escrito dos libros sobre su obra: Banksy Locations and Tours: A Collection of graffitti Locations and Photographs in London, de Martin Bull, y Banksy's Bristol: Home Sweet Home, de Steve Wright. Ninguno de estos libros ha sido traducido aun al castellano.

Banksy, "el artista desconocido más conocido de Internet", según los diarios sensacionalistas británicos, sigue con su labor de pirata cultural, continúa en el anonimato (aunque recientemente se difundieron en la web algunas fotos donde supuestamente aparece), y este misterio le aporta un elemento más a su épica. El "Arte" con mayúsculas, parece decirnos, no existe,

sino que junto a la política y muchas otras cosas, debería ser hecho por todos, y no solo por expertos. Como dijo alguna vez: "Desde los autobuses lanzan mensajes frívolos, que insinúan que no eres lo suficientemente sexy, y que todo lo divertido está ocurriendo en otro lugar. Desde la televisión hacen que tu novia sienta que no da la talla. Tienen acceso a la tecnología más sofisticada del mundo y te intimidan con ella: Ellos son los publicistas, y se están riendo de ti".

Su mensaje nos recuerda todo lo incómodo, inmoral y conmocionante que el arte ha perdido, y que nunca es tarde para recuperar. Seguramente, su obra inclasificable seguirá provocando ásperas batallas, éticas y estéticas, cada vez que una de sus imágenes aparezca, fresca, brillante y furiosa, en las paredes de alguna ciudad del mundo.•

www.banksy.co.uk

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